Colombia reconoce la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y desata un rechazo diplomático masivo
El gobierno de Abelardo de la Espriella convirtió al país en la segunda nación del mundo en respaldar el control israelí sobre la meseta siria, desatando la condena de la ONU, la Unión Europea y el mundo árabe.

El 10 de agosto, el mandatario Abelardo de la Espriella dio un giro radical a la política exterior colombiana al reconocer oficialmente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio sirio ocupado por Tel Aviv desde 1967.
La medida, comunicada por la Cancillería colombiana bajo el argumento de la «importancia estratégica» del área para la defensa israelí, convirtió a Colombia en el único país junto a Estados Unidos (que tomó la misma determinación en 2019 bajo el mandato de Donald Trump) en respaldar esta estatus de anexión.
Un giro radical e internacionalmente rechazado
La decisión marca un viraje de 180 grados frente a la diplomacia de la administración anterior de Gustavo Petro y se enmarca en un rápido restablecimiento de relaciones con Tel Aviv, que incluye el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén y la salida de Colombia del Grupo de La Haya.
Sin embargo, el anuncio desató una rápida ola de repudio a nivel internacional:
Siria y la Liga Árabe: Damasco presentó una protesta formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, calificando el hecho como una violación flagrante del derecho internacional que prohíbe la adquisición de territorios por la fuerza. Arabia Saudita y Egipto se sumaron al rechazo y exigieron una rectificación a Bogotá.
Naciones Unidas y la Unión Europea: El enviado especial de la ONU para Siria, Claudio Cordone, recordó que la Resolución 497 del Consejo de Seguridad establece que la anexión israelí es «nula e inválida», reafirmando que el Golán sigue siendo territorio sirio ocupado.
La clave geoestratégica del Golán
Los Altos del Golán constituyen una meseta rocosa de aproximadamente 1.800 km² situada a tan solo 60 kilómetros de Damasco. Además de su elevación sobre el monte Hermón —que otorga una ventaja militar táctica de observación—, la región es un punto clave por sus recursos hídricos, sus tierras fértiles y la cuenca que alimenta al mar de Galilea.
Para analistas internacionales, este alineamiento sin precedentes de la Casa de Nariño busca consolidar una alianza estrecha con Washington e Tel Aviv, aunque a costa de fracturar el consenso diplomático con la ONU y abrir una profunda brecha con el mundo árabe.




