“Fin de la paz total”: Abelardo de la Espriella propone bloques de seguridad urbana y desata debate nacional
El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció la creación de “bloques de seguridad urbana” como eje de su política de orden público, marcando un giro radical frente a la estrategia de “paz total” del gobierno saliente y generando fuertes reacciones en el país.

A pocas semanas de su posesión, Abelardo de la Espriella confirmó que uno de los pilares de su gobierno será la implementación de los llamados “bloques de seguridad urbana”, una estrategia con la que busca combatir delitos como la extorsión, el homicidio y el control territorial de estructuras criminales en las ciudades. La medida, que comenzaría a regir desde el 7 de agosto, responde a su promesa de campaña de gobernar con “mano dura” frente a la delincuencia.
El mandatario electo ha sido enfático en que este nuevo modelo implica, en la práctica, el fin de la política de “paz total” impulsada por el gobierno de Gustavo Petro, la cual se basaba en negociaciones con distintos grupos armados ilegales. En contraste, De la Espriella plantea una estrategia centrada en la acción directa de la fuerza pública y el fortalecimiento de la seguridad urbana, sin priorizar diálogos con estructuras criminales.
La propuesta ha generado un fuerte debate político y social. Desde distintos sectores se advierte que el concepto de “bloques” en contextos de seguridad podría evocar episodios complejos del conflicto armado colombiano, especialmente por su relación histórica con estructuras armadas organizadas en territorios urbanos. Otros analistas, sin embargo, consideran que el país atraviesa una de sus peores crisis de seguridad en décadas, lo que abre espacio a políticas más contundentes frente al crimen.
Las críticas también han llegado desde el propio gobierno saliente. El presidente Gustavo Petro cuestionó la efectividad de este tipo de medidas y defendió los avances en la reducción de ciertos delitos en varias ciudades, insistiendo en que el enfoque debe incluir soluciones estructurales y no únicamente acciones de fuerza.
En medio de este panorama, la estrategia de seguridad de De la Espriella se perfila como uno de los primeros grandes puntos de quiebre político de su administración, anticipando un cambio profundo en la forma en que el Estado colombiano enfrentará la criminalidad y el conflicto armado en los próximos años.




