Gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, abandona acto presidencial tras abucheos y sentirse excluida del protocolo
Durante un evento oficial del presidente Gustavo Petro en Chaparral, Tolima, la gobernadora Adriana Magali Matiz se retiró de la tarima en medio de abucheos y protestas, denunciando que no le permitieron hablar ni intervenir, una decisión que calificó como un acto de “dignidad”.

En una tensa jornada política que se vivió este jueves 12 de febrero en el municipio de Chaparral, Tolima, la gobernadora Adriana Magali Matiz decidió abandonar un acto oficial en el que el presidente Gustavo Petro lideraba la entrega de tierras a comunidades campesinas del departamento.
El incidente se presentó minutos antes de que el jefe de Estado iniciara su discurso, cuando Matiz, visiblemente molesta, se levantó de la tarima principal del coliseo Pijao de Oro y se retiró del escenario en medio de abucheos y expresiones de rechazo por parte de algunos asistentes.
Según afirmó la mandataria, su decisión obedeció a que no le permitieron intervenir ante la multitud, a pesar de que había acordado previamente presentar un discurso en el marco del evento presidencial. “Me bajé por dignidad. Es una falta de respeto que no seamos escuchados en las regiones”, dijo en un video difundido en sus redes sociales, donde también resaltó la importancia de la entrega de títulos de propiedad rural, aunque lamentó su lugar en el acto.
La salida de Matiz fue precedida por abucheos dirigidos hacia ella, situación que ha generado rechazo por parte de varios sectores, incluyendo organizaciones sociales como la Red de Mujeres del Tolima, que condenaron las expresiones hostiles durante el evento.
Fuentes cercanas a la gobernadora indicaron que, tras varios intentos de participar en el protocolo sin éxito, optó por retirarse como forma de protesta ante lo que consideró un trato desigual en comparación con otras autoridades presentes.
Además de criticar la falta de oportunidad para hablar, Matiz publicó en su cuenta de X un mensaje cuestionando la actitud de los asistentes y la organización, preguntando: “Si las luchas son justas y nos benefician a todos, ¿por qué quieren acribillar y mancillar a una mujer?”.
El alcalde de Chaparral, que tampoco tuvo oportunidad de intervenir, calificó la situación como un problema de coordinación y falta de diálogo con el gobierno nacional, aunque manifestó respeto por las decisiones institucionales.
Este episodio se da en un contexto de tensiones políticas entre algunos mandatarios regionales y el Gobierno central, donde reclamaciones por mayor participación en la agenda y por inversión en las regiones han estado en el centro del debate público.




