Juez de Brasil autoriza prisión domiciliaria temporal para el expresidente Jair Bolsonaro
Un magistrado de la Corte Suprema de Brasil concedió este martes que el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su rol en un intento de golpe de Estado, cumpla parte de su condena en prisión domiciliaria temporal debido a su estado de salud tras una hospitalización por neumonía.

La justicia brasileña otorgó este martes una medida de prisión domiciliaria temporal de 90 días al expresidente Jair Bolsonaro, de 71 años, que enfrenta una condena de larga duración por liderar un intento de golpe tras perder las elecciones de 2022. Esta decisión fue tomada por el juez Alexandre de Moraes, miembro de la Corte Suprema Federal de Brasil, con base en los riesgos y complicaciones asociadas con la salud del exmandatario.
Bolsonaro se encuentra actualmente hospitalizado en la ciudad de Brasilia tras haber sido ingresado por un cuadro severo de bronconeumonía, motivo por el cual sus abogados solicitaban una modificación de su régimen carcelario. Según la decisión judicial, la prisión domiciliaria se hará efectiva una vez que sea dado de alta del centro médico, y la medida podrá ser prorrogada o reevaluada al término de los 90 días.
El líder ultraderechista fue condenado en 2025 a 27 años y tres meses de cárcel por cargos relacionados con el intento de desestabilizar el orden democrático tras su derrota en las elecciones presidenciales de 2022. Bolsonaro ha estado bajo custodia desde entonces, aunque su estado de salud había generado debates sobre si debía cumplir su condena en un establecimiento penitenciario tradicional.
La concesión de esta prisión domiciliaria temporal también contempla restricciones estrictas, incluyendo el uso obligatorio de un dispositivo electrónico de monitoreo, limitación de visitas y la supervisión constante por parte de las autoridades, según han detallado diversos medios internacionales.
Fuentes judiciales han explicado que, al término del período de 90 días, la Corte revisará nuevamente la situación del expresidente, evaluando tanto su evolución médica como el cumplimiento de las condiciones impuestas. La decisión ha generado reacciones en la política brasileña y abre la puerta a un debate más amplio sobre la aplicación de medidas humanitarias en casos de condenas de alto perfil.




