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Migrantes latinoamericanos con protecciones judiciales fueron deportados por EE.UU. a República Centroafricana

El nicaragüense Kenis López abordó un vuelo de deportación en Dallas, Texas, el 28 de agosto, después de pasar siete meses bajo custodia federal. Cuenta que en el avión iba atado de pies y manos y con un casco en la cabeza, y que nadie le había explicado cuál era su destino: solo escuchó que iba a África. El 30 de agosto aterrizó en Bangui, la capital de la República Centroafricana, un país sobre el que, dice, no tenía ninguna referencia.

López es uno de al menos 100 migrantes que, según organizaciones que monitorean los vuelos de deportación, fueron expulsados a finales de agosto por el gobierno de Donald Trump a ocho países africanos, en el marco de los acuerdos de deportación hacia «terceros países». En el vuelo del 28 de agosto viajaban también sus compatriotas Isaac Cruz y Luis Carlos Mendoza.

Denuncias de maltrato durante el traslado

Según relata López, se resistió a descender del autobús que lo llevó a la pista del aeropuerto y suplicó que no lo subieran a aquel vuelo. Asegura que, al negarse a obedecer, un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ordenó que le disparasen con balas de goma. Su versión coincide con la de otros dos nicaragüenses y un cubano que iban en el bus, quienes afirman que los disparos fueron «a quemarropa» y mostraron a BBC Mundo imágenes de los hematomas que les habrían dejado.

La asesora médica de Physicians for Human Rights Rohini J. Haar señaló que las marcas son «compatibles con impactos de proyectiles de bajo impacto letal», apreciación con la que coincide Neil Corney, investigador de la Omega Research Foundation especializado en armas no letales. Ante las preguntas de BBC Mundo sobre el trato recibido, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende ICE, contestó que «no se está golpeando ni abusando de ningún detenido».

Protecciones ante la deportación que no detuvieron la expulsión

López, de 45 años, fue detenido por agentes del ICE en enero en Mineápolis, Minnesota, cuando iba a trabajar en construcción. Afirma que les mostró su permiso de trabajo y la documentación que probaba que una jueza de Minnesota le había concedido la retención de remoción: BBC Mundo pudo ver la resolución del Tribunal de Inmigración Fort Snelling fechada el 13 de agosto de 2024. También tenía protección bajo la Convención contra la Tortura, que impide la devolución a un país donde sea más probable que improbable que la persona sea torturada.

De Minnesota fue llevado a centros de detención en Texas y Luisiana antes de ser deportado. Mendoza, por su parte, ingresó de forma irregular a Estados Unidos en septiembre de 2018, vivía en Maryland y trabajaba en construcción y como camarero. En 2023, el Tribunal de Inmigración de Hyattsville le otorgó protección ante la deportación, pero fue detenido el 9 de febrero cuando acudió a una cita de supervisión de ICE. Cruz, que vivía en Evansville, Indiana, fue detenido en 2024 en una cita migratoria de rutina y expulsado pese a la protección que un tribunal de Chicago le había otorgado en 2025.

El gobierno estadounidense sostiene que «todos estos inmigrantes ilegales fueron deportados a un tercer país seguro» y que está «aplicando la ley tal como está escrita».

Acuerdos con «terceros países» y aval de la Corte Suprema

Los acuerdos de deportación a «terceros países», naciones distintas a la de origen, surgieron como respuesta a un problema práctico: qué hacer con migrantes que no tienen estatus legal pero que no pueden ser devueltos a sus países porque un tribunal determinó que allí podrían enfrentar persecución, tortura o muerte.

Este martes, la Corte Suprema permitió al gobierno de Trump continuar con las deportaciones expeditas a terceros países mientras sus jueces evalúan la legalidad de la política. Según un informe de las organizaciones Human Rights First y Refugees International, desde enero de 2025 el gobierno habría establecido ese tipo de alianzas con más de 35 países, y entre enero de 2025 y agosto de 2026 más de 23.000 personas habrían sido deportadas a 26 países con los que no tienen vínculos legales ni familiares: casi 20.000 a México, más de 2.700 a países de Latinoamérica y el Caribe y más de 330 a países africanos como Liberia, Esuatini, la República Democrática del Congo o Guinea Ecuatorial.

En el caso de la República Centroafricana no se ha anunciado públicamente ningún acuerdo, pero, de acuerdo con Human Rights First, desde junio han llegado a ese país tres aviones con al menos 92 migrantes.

La República Centroafricana en datos

La República Centroafricana es rica en diamantes, oro, petróleo y uranio, pero tiene una de las poblaciones más pobres del mundo y sufre inestabilidad prácticamente desde que se independizó de Francia en 1960. Su capital es Bangui; tiene 5,5 millones de habitantes (2025), su presidente desde 2016 es Faustin-Archange Touadéra y el 71,6% de la población vive con US$3 o menos al día, según el PNUD, ONU DESA, el Banco Mundial y BBC Monitoring.

Condiciones precarias en Bangui

Los tres nicaragüenses se encuentran en un edificio de apartamentos de la capital, donde, según relatan, están vigilados «día y noche» y no han salido desde que llegaron. La alimentación y el hospedaje están a cargo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que confirmó a BBC Mundo que brinda asistencia en el país «a petición del gobierno» local. Este año, Estados Unidos le otorgó a la OIM US$85 millones para operaciones en la República Centroafricana.

«Aquí se va la luz, el agua, el internet cada cuatro horas», dijo Mendoza. López contó que ha pasado días enfermo del estómago y que su temor es perder la vida en un lugar donde, dice, hay conflicto armado, bandas criminales y tráfico de órganos.

Qué piden los deportados

Los tres reclaman que se revisen sus casos y que los regresen a Estados Unidos. «Pido que se haga justicia, que me retornen a Estados Unidos, desde donde me sacaron a la fuerza sin mi consentimiento. Yo no firmé nada», aseguró Mendoza. López, que dedica su tiempo a leer la Biblia, pidió a congresistas y senadores que revisen sus situaciones: «No somos criminales». «Yo realmente estoy esperando que pase un milagro», dijo Cruz.

Preguntas frecuentes

¿A qué país fueron deportados estos migrantes?

A la República Centroafricana, uno de los países más pobres del mundo, en el marco de los acuerdos de Estados Unidos con «terceros países».

¿Qué dicen las autoridades de Estados Unidos?

El DHS afirma que los migrantes fueron deportados a «un tercer país seguro» y que se está aplicando la ley tal como está escrita.

¿Quién los asiste en Bangui?

La OIM, a petición del gobierno local, se encarga de su alimentación y hospedaje.

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