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Hipertensión, el ‘asesino silencioso’ también de los conductores

Por EDUARDO ALVAREZ (*)

Amigo conductor, hoy veremos un tema de salud que se ve influido por los problemas tratados en nuestras anteriores entregas. A saber: el sedentarismo manifestado en dificultades osteomusculares y el sobrepeso.

Se preguntarán: ¿cómo es posible esto? Dos conceptos aparentemente separados pueden producir un tercer problema? La respuesta es un contundente: Sí. Veámos.

Hagamos un poco de uso de nuestra imaginación. Representémonos en nuestra mente la situación que vamos describiendo a continuación. Hace calor, es un día soleado. Nuestro carro está un poco sucio. Deseamos lavarlo. Sacamos la manguera y comenzamos a rociarlo con agua. Pero, ¡oh sorpresa!, no sale agua con suficiente presión. ¿Qué es lo primero que se nos ocurre?

Si son ustedes, amigos conductores, de mi generación, lo primero que harán es colocar el dedo pulgar cerrando levemente el orificio de salida de la manguera para que se produzca un chorro de agua con mayor potencia y con ésta poder arrastrar la suciedad lejos.

Pues bien, exactamente eso mismo puede suceder con nuestras arterias y venas. Algo que obstruya el flujo normal de sangre, hará que se incremente la fuerza de salida de la sangre del corazón y esto es lo que se conoce como hipertensión arterial o presión de sangre elevada.

Cuando puedan acercarse a una droguería de confianza o a su IPS y puedan tomarse la presión arterial, les informarán dos números. Uno mayor y otro menor. Al mayor se le llama presión sistólica o presión de salida de sangre del corazón y al menor se le llama presión diastólica o presión de retorno de sangre al corazón. El primer valor debe ser menor de 140 milímetros de mercurio (mm Hg) y el segundo debe ser menor de 90 mm Hg. Si no sucede así, debemos empezar a estudiar un posible caso de hipertensión arterial.

Por último, amigo conductor, a la hipertensión arterial se le llama el asesino silencioso, no produce síntomas apreciables a primera vista y la única forma de descubrirla es con la medición de la tensión arterial. Es asesino porque produce enfermedades devastadoras como los derrames cerebrales, el infarto del corazón o un daño del riñón tan grave que sólo se pueda vivir con diálisis renal. Puede dañar tan gravemente la retina que los pacientes no pueden ver adecuadamente. Y como se pueden estar imaginando, todas estas son funciones importantes para la actividad de conducción.

 

(*) Eduardo Alvarez B. MD B. Sc.

Universidad Nacional de Colombia

 

Factores de riesgo

  1. Dietas ricas en sal.
  2. Fumar y/o tomar licor.
  3. Sobrepeso y obesidad.
  4. Sedentarismo.
  5. Problemas de colesterol y triglicéridos.
  6. Diabetes.
  7. Problemas de filtración de la orina en el riñón.

 

¿Qué podemos hacer?

  1. Dieta saludable baja en sal.
  2. No fumar ni tomar licor.
  3. Comer cinco porciones de fruta al día.
  4. Reducir la ingesta de grasa.
  5. Realizar actividad física diariamente.
  6. Mantener un peso saludable y controlado.

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