De acuerdo con reportes recientes de entidades como el IDEAM y análisis de centros climáticos internacionales, el país podría experimentar una transición hacia condiciones de El Niño entre los meses de junio y agosto de 2026, periodo en el que el fenómeno comenzaría a consolidarse.
Los modelos climáticos indican que existe una alta probabilidad de que este evento se mantenga hasta finales del año, generando impactos importantes en sectores como el agro, el abastecimiento de agua y la generación de energía.
Este posible cambio climático se daría tras la finalización de un periodo influenciado por La Niña, que ha estado asociado a fuertes lluvias e inundaciones en distintas zonas del país durante los primeros meses de 2026.
Según expertos, el fenómeno de El Niño se caracteriza por el aumento de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos y suele traducirse en sequías, olas de calor e incendios forestales en regiones como la Andina, Caribe y Pacífica.
Ante este panorama, el Gobierno nacional ya activó alertas tempranas y hace un llamado a las autoridades locales y a la ciudadanía para prepararse frente a posibles efectos, mientras continúa el monitoreo constante de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Aunque aún no se ha declarado oficialmente el inicio del fenómeno, los expertos coinciden en que las probabilidades son altas y que el país debe anticiparse a un escenario climático que podría impactar significativamente el cierre del año.