Un celular frente a un fusil: el asesinato de Alex Pretti sacude la política migratoria de Estados Unidos
El enfermero estadounidense Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, fue abatido a tiros por agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis mientras sostenía un celular, un episodio que pone en tela de juicio la política migratoria de la Casa Blanca y ha provocado protestas y una fuerte controversia nacional.

El sábado 24 de enero de 2026, en el barrio Whittier de Minneapolis (Estados Unidos), el enfermero de cuidados intensivos Alex Jeffrey Pretti fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza en el marco de un operativo federal en medio de protestas contra la política migratoria del gobierno estadounidense. Según la crónica del diario El Colombiano, Pretti fue derribado y recibió al menos diez disparos mientras sostenía un celular y no llegó a desenfundar un arma contra los agentes.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 9:05 a.m., cuando Pretti, que trabajaba en el hospital de veteranos VA de Minneapolis, participaba de una manifestación pacífica contra los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y grababa con su teléfono la presencia de agentes federales. Testigos y videos verificados muestran que agentes federales lo rociaron con gas pimienta, lo empujaron al suelo y luego dispararon contra él, incluso cuando aparentemente ya estaba reducido.
La versión ofrecida inicialmente por la administración de Washington intentó describir el suceso como un enfrentamiento en el que Pretti habría intentado atacar a los agentes con un arma, pero la evidencia visual contradice esa versión. Los videos muestran al enfermero sosteniendo únicamente su teléfono móvil y sin exhibir una pistola, pese a que Pretti poseía permiso legal para portar un arma.
Este tiroteo —una de varias muertes ocurridas en el contexto de la llamada Operación Metro Surge, una intensa campaña federal contra inmigrantes— ha encendido una crisis nacional de gran magnitud, con protestas en diversas ciudades, cuestionamientos a la política migratoria y llamados a una investigación exhaustiva de las actuaciones de los agentes federales involucrados.
Familiares, colegas y líderes locales han denunciado que Pretti era un ciudadano ejemplar que simplemente trataba de registrar y comprender la intervención de las autoridades, además de intentar ayudar a personas que estaban siendo empujadas al suelo durante el operativo. Sus cercanos han rechazado las versiones oficiales que lo presentan como una amenaza y exigen transparencia total sobre los hechos.
La muerte de Alex Pretti ha colocado nuevamente en el centro del debate público la política contra inmigrantes del gobierno estadounidense, así como el uso de la fuerza por parte de agentes federales en zonas urbanas, especialmente cuando se trata de manifestantes pacíficos y ciudadanos con registros limpios.




